Jesús y la Samaritana para niños

David GR

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Hace mucho, mucho tiempo, Jesús estaba viajando con sus amigos, los discípulos, y decidieron pasar por un lugar llamado Samaria.

Era mediodía, el sol brillaba muy fuerte y todos tenían mucha sed. Llegaron a un pozo donde la gente iba a sacar agua. Pero, en ese momento, no había nadie, excepto una mujer samaritana que había venido a llenar su jarro de agua.

En esos tiempos, los judíos, como Jesús, y los samaritanos, no se llevaban bien. Era raro que hablaran entre ellos. Pero Jesús pensaba que todas las personas debían amarse, más allá de su raza o precedencia, y Él amaba a todos por igual. 

Así que, cuando vio a la mujer, dijo: «¿Me das un poco de agua?» 

La mujer se sorprendió mucho, y contestó: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí, una samaritana, agua para beber?» 

Jesús le respondió con una sonrisa y le dijo algo muy especial: «Si supieras quién soy, me pedirías a mí, y yo te daría agua viva

Jesús y la Samaritana junto al pozo

Agua viva

La mujer se quedó pensando. «¿Agua viva? Pero si no tienes ni siquiera un cubo para sacar agua del pozo. ¿Cómo puedes darme esa agua?» Jesús le explicó que no hablaba de agua normal, sino de un tipo de agua que sacia la sed para siempre, un agua que da vida eterna.

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14

¿Qué es el agua viva de la que habla Jesús?

Imagina que Jesús te dice que Él tiene un tipo especial de agua, pero esta no es como cualquier agua que hayas bebido antes. Esta agua es mágica porque, después de beberla, nunca más volverás a tener sed. Jesús llama a esta agua especial «agua viva». Pero, ¿sabes qué? No es agua que se bebe con un vaso. Es una forma especial de hablar para que entendamos algo muy importante.

El «agua viva» de la que habla Jesús es como un superpoder que nos da por dentro. Es algo que nos hace sentir felices, amados y en paz, no solo por un ratito, sino todo el tiempo. Cuando Jesús nos da esta agua viva, es como si pusiéramos dentro de nosotros un manantial que nunca se seca. Ese manantial nos ayuda a sentirnos bien por dentro, incluso cuando las cosas no van bien por fuera.

Beber del agua que Jesús ofrece significa que dejamos que Él sea nuestro amigo especial, que nos cuida y nos ama. Y lo mejor de todo es que, cuando tenemos este manantial de agua viva por dentro, podemos compartir esa felicidad y amor con los demás. Es como si nosotros también nos convirtiéramos en pequeños manantiales que ayudan a saciar la sed de los demás, mostrándoles amor y bondad.

Jesús habla con la Samaritana sobre su vida

La conversación siguió, y Jesús le habló de cosas de su vida que nadie más podría saber. Cuando Jesús le empezó a hablar a la mujer sobre su vida, le reveló detalles que solo ella podría conocer.

No eran cosas que alguien le hubiera podido contar, porque Jesús nunca antes la había visto. Esto mostró a la mujer samaritana que Jesús no era una persona común y corriente; tenía que ser alguien muy especial, alguien con un poder y un conocimiento increíbles.

Imagínate cómo se habrá sentido la mujer. De repente, está hablando con alguien que sabe todo sobre ella, pero en vez de juzgarla, le ofrece amor, esperanza y una promesa de «agua viva». Esto tocó su corazón de una manera muy profunda, tanto que no pudo quedarse quieta con esta noticia.

Así que, ¿qué hizo? Corrió de vuelta a su pueblo, emocionada, quizás un poco sin aliento, y empezó a contarles a todos sobre este encuentro asombroso. «¡Tienen que venir a ver a este hombre!», les diría. «¡Me contó todo lo que he hecho en mi vida, cosas que nadie más sabía!»

Su emoción y asombro eran tan contagiosos que muchas personas del pueblo se sintieron intrigadas. Pensaron: «Tenemos que ver quién es este hombre que sabe tanto.»

Y así, muchas personas del pueblo decidieron ir a ver a Jesús por sí mismas. Y al conocerlo, al escuchar sus palabras y ver lo que hacía, muchas creyeron en Él. Creyeron que realmente era Jesús era el Mesías, el Enviado de Dios, quien había venido a ofrecer amor, esperanza y salvación a todos, sin importar quiénes eran o qué habían hecho.

¿Qué enseña a los niños la historia de Jesús y la Samaritana?

Este momento de la historia nos enseña algo muy bonito: que el conocer a Jesús puede cambiar nuestras vidas de formas increíbles. La mujer samaritana se convirtió en una mensajera de buenas noticias, simplemente porque se encontró con alguien que la conocía de verdad, la aceptaba y le ofrecía una nueva vida. Y eso es lo que Jesús hace; Él nos conoce, nos ama y quiere darnos un regalo maravilloso que cambia todo: su amor y su «agua viva».

Actividades para niños de Jesús y la Samaritana 

Claro, vamos a rediseñar esas actividades con un enfoque en la explicación y una descripción más detallada:

Collage del pozo de agua viva

Crear un collage sobre el concepto del agua viva permite a los niños explorar y expresar visualmente lo que significa para ellos esta metáfora. Es una forma creativa de internalizar el mensaje de esperanza y renovación.

Descripción:

  • Con una variedad de materiales como revistas, papel de color, tijeras y pegamento, los niños buscan y seleccionan imágenes que creen que representan el concepto de agua viva.
  • Organizan y pegan estas imágenes en un gran papel de construcción, creando un collage que refleje su interpretación personal de la «agua viva» que ofrece Jesús.

Carrera de relevos del agua viva

Esta actividad simboliza la difusión del mensaje del agua viva de Jesús. Al participar en la carrera, los niños experimentan la alegría y el entusiasmo de compartir buenas noticias, al igual que la mujer samaritana.

Descripción:

  • Los niños se dividen en dos equipos, y se prepara un circuito de carrera con un punto de inicio y otro de llegada, donde hay cubetas vacías.
  • En el punto de inicio, hay cubetas llenas de agua. Los participantes deben llevar el agua de un punto a otro con vasos de plástico.
  • Mientras corren, deben recitar frases o versículos de la historia para recordar su mensaje central.
  • La carrera no solo es un reto físico sino también una manera de reflexionar sobre la importancia de compartir el mensaje de Jesús.

Dibujo narrativo

Esta actividad permite a los niños expresar su interpretación personal de la historia a través del arte. Dibujar su parte favorita los ayuda a conectar emocionalmente con la historia y reflexionar sobre su significado.

Descripción:

  • Después de compartir la historia de Jesús y la mujer samaritana, cada niño elige el momento que más le ha impactado.
  • Se les proporciona material para dibujar, como hojas blancas y lápices de colores o marcadores.
  • Mientras dibujan, se les anima a pensar en por qué esa parte de la historia es importante para ellos.
  • Al finalizar, se realiza una pequeña exposición donde cada uno puede mostrar su dibujo y compartir su reflexión sobre el momento elegido.
David GR